2013


DESDE EL ARTE Y LA CULTURA

TOD@S TRABAJANDO POR UNA


ASAMBLEA CONSTITUYENTE

NUEVA CONSTITUCIÓN

viernes, 19 de abril de 2013

Entrevista a Patricia Artés, directora de Teatro Público


“Debemos fisurar el teatro hegemónico y legitimado, siempre entendiendo que nuestro lugar natural (el del teatro político), puesto que pertenece a él y de ahí emerge, es el movimiento social y político”.


Nuestros compañeros de la compañía Teatro Público traen a la escena nacional su 4° montaje: Nuestra América (Bosquejos), Benjamín Prati realizó una entrevista a Patricia Artés, directora de la compañía.
Patricia nos comparte su visión del teatro político y su estado actual en nuestro país; también define algunos conceptos del propio hacer con Teatro Público y reflexionamos en torno a nuestra realidad Chilena y Latinoamericana.

Chile pasa por un proceso de agudización de la lucha de antagonismos políticos. Vemos como los estudiantes  se han posicionado en las calles nuevamente, cada vez hay más huelgas de los trabajadores, (hace poco el dirigente sindical Juan Pablo Jiménez, presidente del sindicato de Azeta fue asesinado de un disparo en la cabeza), vemos pobladores tomándose terrenos, el pueblo mapuche en su interminable lucha para lograr, por fin, su independencia, las regiones alzándose contra el centralismo productivo y social, etc. Vemos que poco a poco la indignación, que durante muchos años fue acallada, hoy vuelve a despertar. Pienso en la historia del teatro político y social, en cómo el arte ha sido parte de los movimientos sociales con su hacer como método de propaganda, protesta o politización, cuando el teatro y el arte en general, han tomado posición frente a su contexto socio-político, tanto en sus contenidos artísticos, como en sus modos de producción.  Entonces, pensé en Luis Emilio Recabarren  con el Teatro Obrero a principio del siglo pasado, en Isidora Aguirre y Egon Wolf a mediados de siglo, en Juan Radrigán en dictadura, y así seguramente muchos autores y colectivos que abrieron espacios de resistencia con el teatro. Creo que Teatro Público viene a continuar este listado de trabajadores del arte que luchan para construir un país más justo.




-Me parece que hay pocas compañías en nuestro país que hoy en día se autoafirmen como hacedores (productores) de teatro político y si las hay,  los espacios oficiales son muy escasos para ejercerlo ¿Por qué creen que se da esta situación? y ¿Por qué creen que es importante hacer teatro político hoy? ¿Qué responsabilidad tienen las academias formadoras de actores de la poca producción de teatro político?


Nuestra definición como colectivo del teatro político surge a partir de la sistematización de nuestro trabajo y de la conceptualización histórica y teórica que propone César de Vicente Hernando,  en la que se define el teatro político como aquel que por medio de sus mecanismos de producción indaga en las relaciones de poder y de dominación (hacer visible lo invisible). Ese sería su objeto específico de investigación, marcando una diferencia sustancial con el teatro social, puesto que este último vendría a representar los males sociales del capitalismo sin develar la estructura que los provoca. Podría resultarnos sencillo este enunciado, pero  es muy complejo, puesto que pasar de un teatro social (de representación) a un teatro político (analítico) necesariamente implica una profundización en la construcción escénica, una reflexión y construcción analítica que sea capaz de  develar  los mecanismos de dominación y no sólo representar su consecuencia social. En este sentido podríamos afirmar que muchas de las producciones que se levantan como teatro político aún se mueven en los límites del teatro social. Esto no es una valoración negativa, es sólo una diferencia conceptual que nos permite profundizar en el análisis de las obras de la escena nacional. Hay distintos factores que podrían dar respuesta al por qué el teatro político no se encuentra frecuentemente en los circuitos oficiales, y tampoco tan masivamente (como se podría creer) en los no oficiales. El primero, es que el teatro político propone un mecanismo de pensamiento que vendría a desmantelar el dominante, pues bien, esta es una razón contundente para excluir al teatro político de las salas oficiales, puesto que están vinculadas con los aparatos de dominación y de hegemonía del pensamiento. Esto no sucede con el teatro social, de hecho, en nuestra cartelera abundan los montajes que denuncia los males de nuestra sociedad e intentan “humanizar” el capitalismo, pero no profundizan en sus cuestiones políticas. Lo segundo,  es que muchas veces las compañías que hacen teatro político rechazan los circuitos oficiales, y claro, con razón, pero el problema es que la lucha de clases se dan en todos los ámbitos, incluido el de la ideas y el de la producción artística.  Es difícil hablar de esto sin ser mal interpretada. No se trata de andar con la carpeta bajo el brazo intentando quedar en las salas que legitima el teatro burgués, ni de profitar con el discurso del infiltrado que dice cambiar el poder desde adentro, sino de visibilizar la escena política, puesto que consideramos que el teatro genera pensamiento e imaginarios. Por esto nos interesa el teatro. Entonces, debemos fisurar el teatro hegemónico y legitimado, siempre entendiendo que nuestro lugar natural (el del teatro político) puesto que pertenece a él y de ahí emerge, es el movimiento social y político.
Por supuesto que una de la razones de la escases de teatro político es la formación teatral de las academias. Las instituciones educacionales son dispositivos de dominación, son parte aparatos ideológicos, y las escuelas de teatro no son la excepción. La manera de abordar el teatro en las Escuelas en su mayoría es desde la escena burguesa.



-Teatro Público afirma que sus procesos creativos, por lo menos los dos últimos (Celebración, 2010 y Nuestra América (Bosquejos), 2013), se constituyen a partir de la “autoría múltiple” ¿Cómo podrían definir este concepto? ¿Esta decisión pasa por su posicionamiento ideológico en su hacer teatral?
El concepto de autoría múltiple aparece tras la sistematización de la experiencia que significó el trabajo para la creación de Celebración. La producción escénica de este montaje se realizó a partir de  la multiplicidad de imaginarios, intuiciones, saberes y sensibilidades y más, que se nutrieron con el proceso de documentación, y que luego, interrogamos en escena. La dirección es la  que hace una especie de cartografía política y escénica con los materiales arrojados por todas y todos. Este proceso fue radicalizado en Nuestra América (bosquejos). Este es un modo productivo escénico que aún estamos definiendo, así es que no te puedo dar una definición totalmente certera como quisieras. Pero puedo decir, entre la certeza y la intuición, que lo nombramos así y no como creación colectiva porque no se trata estrictamente de resolver un problema en términos colectivos, sino de poner en común las distintas voces (autorías) sobre el problema. Es por esto que los roles no desaparecen, sino más bien se ponen al servicio de la puesta en común, así, en la construcción musical por ejemplo, los actores, la dirección, la asistencia, el diseño… ponen en juego texturas, sonoridades, materiales sonoros, pero es el músico, con esos elementos entregados, el que produce la cartografía musical. No se trataría de la ausencia de poder, sino más bien de un poder común.
Intentando abordar la segunda parte de tu pregunta sobre si “esta decisión pasa por  un posicionamiento ideológico en nuestro hacer teatral”, voy a deslizar algunas ideas que me parece  explican nuestro quehacer teatral, como un intento de encontrar un modo productivo político de resistencia, y por qué no, de subversión y construcción. No sé, si responderé exactamente a lo que te refieres, pero trazaré ciertas ideas que pueden servir.
Un trabajo de autoría múltiple no se puede separar de un proceso de autoeducación colectivo, de donde emerjan las premisas desde las cuales abordar el proyecto.
Si partimos de la idea de que la educación es un espacio de dominación, que está dentro de una red de dispositivos que busca regular nuestras vidas, nuestros hábitos y costumbres sociales, asegurando la obediencia a sus reglas, y así a través de la vigilancia producir la normalización;  un punto importante de resistencia frente a este dispositivo de dominación es establecer puntos de autoeducación que contesten al dispositivo de dominación que es la educación.
Entendemos  un proceso de autoeducación, como un proceso de autoformación colectiva a través de reuniones de estudios, discusiones internas, participación en el movimiento social: manifestaciones, jornadas populares, etc., mediante el cual compartir un conocimiento, una imagen, una idea, etc. Investigando de manera común vamos fortaleciendo el colectivo y su autoría múltiple. La puesta en común de conocimientos que arrojen estas experiencias tiene como finalidad elevar el entendimiento de la vivencia social al plano político, desde una mirada crítica del orden de dominación imperante y con una perspectiva transformadora revolucionaria de la sociedad.
La sociabilización de la práctica teatral, permite que un proceso de autoeducación no se quede al interior del colectivo, sino que se proyecta en los públicos, potenciando otras experiencias de luchas y resistencia.
Me parecía pertinente detenerme un poco en la figura de la auto educación, puesto que sin esta no es posible entender la autoría múltiple, o por lo menos así pensamos que debiera ser desde una perspectiva política, puesto que si no, nos quedamos sólo en la búsqueda de un procedimiento de creación, y no en la búsqueda de un modo de producción que haga posible el develamiento de lo oculto en la perspectiva de potenciar los horizontes emancipatorios.

La idea de autoría múltiple operaría en el colectivo teatral respondiendo a la idea fragmentaria de pedagogía/creación/investigación, concibiendo la experiencia formativa y de investigación en la producción del hecho teatral. La compañía como una escuela de autoformación política-teatral frente a los dispositivos de dominación neoliberales.



-A partir de la relación dialéctica entre dominación colonial y emancipación que propone la obra ¿Cómo ven el contexto político actual en Latinoamérica?
¿Cómo creen ustedes que se construye NUESTRA  América Latina y NUESTRO Chile?

La respuesta a la primera pregunta tiene directa relación con lo que anuncias: en una “relación dialéctica entre dominación colonial y emancipación”. Ahora bien, está es una relación constitutiva no sólo de los pueblos Latinoamericanos. Más que nombrar una particularidad, podemos distinguir los nodos en los que se expresa la lucha Latinoamericana. Sin duda, uno de los importantes sigue siendo el problema de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y la recuperación de los recursos naturales, y con esto, el disfrute común de los bienes sociales arrasados por las políticas neoliberales: la ,salud, la educación, etc. Aunque sean puntos nodales de la lucha latinoamericana. cada pueblo las llevará a cabo según sus particularidades históricas, políticas y culturales. Lo importante es que estamos en un escenario histórico en el que las contradicciones (esa relación dialéctica que señalas), al parecer tenderían a agudizarse, y consecuentemente con esto, las resistencias y la emergencia de organizaciones, productores de mundo e imaginarios que buscan la emancipación tienden a diversificarse y expandirse. Debemos avanzar hacia la destrucción de los espacios dominantes y construir una Latinoamérica libre del capital extranjero y de las relaciones capitalistas. 
Construimos nuestra Latino América y Chile, desde la multitud anónima. La construimos imaginando y haciendo posibles todos los espacios que nos ayuden a producir un nuevo mundo. La construimos organizándonos. La construimos no desde la política de la representación, sino desde  la potencia constituyente.


                                    



Nuestra América (Bosquejos) es, sin duda, la realización consciente de un trabajo artístico-político que busca seguir tensando las relaciones antagónicas del territorio donde vivimos, se llame Chile, Latinoamérica o mundo. Es un trabajo sumamente sensible con la esperanza cierta de poder cambiar este orden hegemónico que domina todas las esferas de nuestra vida social. Un trabajo muy lúcido en su análisis político de nuestra Latinoamérica, teatralizando cómo el capitalismo se constituyó,  por el saqueo, genocidio y dominación de las coronas españolas y portuguesas, al comienzo, hasta desentrañar cómo se han impuesto los modelos neoliberales en nuestros paises.
“...no hemos perdido, ni ellos han ganado. No hemos perdido porque aún tenemos anhelos de libertad....” resuena este texto de la obra, en nuestras convicciones deseosas de un futuro mejor. Un futuro que no podemos sentarnos a esperar a que llegue, sino a construirlo hoy día. Me parece que esa es la invitación de este trabajo teatral: Construir el mundo donde queremos vivir, sin desligarnos de la responsabilidad que aquello significa, teniendo en cuenta cuantos han caído, pero también, teniendo en cuanta cuantos se han levantado y cuantos nos seguimos levantando por encontrar “...el común, que no es ni tuyo, ni mío, sino de todos...”


La obra se presentará en el teatro de la Universidad Mayor, desde el 4 hasta el 21 de Abril, ubicada en la calle Santo Domingo 711 (Metro Bellas Artes o Plaza de Armas). Los días jueves, viernes y sábado a las 21:00 hrs y los domingos a las 20:00 hrs. Las entradas tienen un valor 4000 pesos para la entrada general y de 2000 pesos para estudiantes, adultos mayores y convenios. Teléfono reservas 2 328 18 67.
La compañía está integrada por Patricia Artés, Martín Muñoz, Cristián Lagreze, Javiera Zeme, Álvaro López, Cecilia Acuña, Alejandro Miranda, Marcela Gueny, David González, Andrea Vera y Cristian Aravena.


Benjamín Prati, miembro de Todos Trabajando.

1 comentario:

  1. Me parece muy interesante la postura aqui descrita...el tearo en general y en particular el teatro popular socio politico (brecht, piscator,artaud, recabarren, etc), colocan en tension al arte hegemonico no solo a traves de sus propuestas de contenido sino a traves de su circulacin en los espacios publicos, los modos de getion minimalistas por obliagacion, y su relacion con un publico activo...sea este el que mira luego de una obra...o bien una comunidad que trabaja con el grupo de teatro en un terrtiori determninado. Comparto aquello de colocarse lospantalones respecto de no dejar al publico la responsabilidad politica....claro por que el actor tambien es ciudadano y asi no es neutral.
    sds
    jorge

    ResponderEliminar