Nos encontramos en un año en el que se han desatado varias y diversas movilizaciones sociales a propósito del agotamiento de las políticas neoliberales, y por cierto, de la inoperancia del gobierno de Piñera. Desde TODOSTRABAJANDO sostenemos y saludamos, como siempre, la necesidad de organizarnos y oponernos a este sistema neoliberal que nos oprime, masacra y nos somete a vivir en la miseria. Todos contra PIÑERA, pero no olvidemos que esta situación es fruto de las administraciones anteriores, por eso nos levantamos como antes y hoy con más fuerza que nunca, por reunirnos y encontrarnos TODOS en establecer una ASAMBLEA CONTITUYENTE PARA LOGRAR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN para Chile. Infórmate y participa.

Ni alianza ni concertación,

todos trabajando por una NUEVA CONSTITUCIÓN


Con cariño

TODOSTRABAJANDO.

jueves 19 de enero de 2012

ARTE PROLETARIO, Anatoli V. Lunacharsky

1. El arte puede ser denominado universal en la medida en que todo lo valioso en las obras de siglos y pueblos es parte inalienable del tesoro de la cultura universal.

2. A nadie, sin embargo, se le ocurre negar las diferencias obvias entre el arte de las distintas épocas y pueblos.

3. Nosotros sabemos que estas diferencias no se explican a través de conceptos imprecisos tales como el espíritu nacional, la época o el clima, sino por el régimen social, determinado, a su vez, por la correlación entre las clases.

4. El arte es, o bien expresión pura de la ideología de tal o cual clase, o bien experimenta sobre sí las influencias cruzadas de varias clases; pero el análisis clasista de la obra de arte es el método más fructífero para su investigación.

5. El arte de una misma clase no es siempre idéntico. Hay ejemplos clásicos de la evolución del arte de clase: gérmenes, período de aspiraciones, clasicismo, realismo, romanticismo de la desesperación, misticismo.

6. A pesar de eso, todas las etapas de la evolución del arte de una clase dada están teñidas por la psicología de la clase en cuestión.

7. Intento de caracterizar el futuro arte proletario partiendo de estos planteamientos.

8. La independencia de la creación proletaria se expresa en su originalidad, en nada artificial, y presupone la familiarización con todos los frutos de la cultura anterior.

9. La intelectualidad desempeña ya un cierto papel en el nacimiento del arte proletario por vía de la creación de una serie de obras de carácter transitorio.


jueves 15 de diciembre de 2011

DECLARACIÓN ENTREGADA EN EL GAM.

Hoy jueves 15 der diciembre se realizó la premiación del festival de dramaturgia en el centro cultural Gabriela Mistral GAM, a la cual asistiría nuestro Ministro de Cultura, sr. Cruz Coke... nosotros quisimos respetuosamente hacernos presente en dicho evento para poder expresarle nuestra molestia con una serie de puntos relativos a las políticas culturales implementadas en la presente administración, al parecer el sr. ministro tuvo a último minuto algo más importante que hacer que presentarse a galardonear a sus colegas de tablas. De todos modos estuvimos ahí y marcamos presencia.

A continuación el texto íntegro de la declaración entregada:

"Ha pasado algo más o menos de un año desde que Piñera se hizo cargo de la presidencia de la República y dispusiera que el señor Cruz Coke asumiera como mandamás del Consejo de Cultura. A pesar del tiempo transcurrido, nosotros, los que trabajamos en el mundo del arte y la cultura, no hemos tenido noticias de las políticas culturales que debieran desplegarse durante éste período gubernamental y mucho menos participación en la discusión acerca de sus contenidos y estrategias. Sin duda, observando un poco el panorama y las decisiones tomadas desde el Consejo durante este tiempo, podemos concluir que se ha dado continuidad y se han profundizado las políticas instaladas por la Concertación con el propósito de mercantilizar y elitizar la actividad artística y cultural. Ejemplo de esto es la disolución del departamento de creación artística y la creación en su reemplazo del departamento de fomento de las artes y las industrias creativas. Muchos centros culturales están siendo traspasados a privados, enviando recursos estatales a empresas culturales que son de los mismos que diseñan las nuevas políticas. Otro ejemplo es el recorte presupuestario a las migajas entregadas por la concertación a proyectos sociales de arte y cultura, el pueblo chileno no quiere migajas, el pueblo chileno exige gestionar y participar.

Así como no ha habido ninguna invitación y, por qué no decirlo, ninguna exigencia para participar de las políticas públicas en materia de cultura desde los trabajadores y trabajadoras del arte y la cultura, tampoco se les permitió a los trabajadores y trabajadoras del Consejo participar en dichos lineamientos ni en las formas operativas del nuevo “gobierno”, el que, a pesar de la experiencia práctica de los trabajadores, no escuchó los reparos que se hicieron, por ejemplo, al nuevo formato de postulación a FONDART, con las consecuencias que todos conocemos. Es más, cuando los trabajadores y trabajadoras del consejo decidieron manifestarse “tomándose” las oficinas del consejo, Cruz Coke no sólo no dialogó con ellos, sino que también los hizo expulsar por la fuerza pública siendo detenidos algunos por más de 24 horas. Para un Gobierno anti democrático… ministros anti democráticos, para un gobierno prepotente… ministros prepotentes, ejemplos no faltan.

El primer síntoma de esta elitización ha sido el nuevo formato de postulación a los fondos concursables. El hecho de que las postulaciones deban efectuarse en su totalidad por la web deja fuera de postulación a todos aquellos que no tienen el conocimiento o las posibilidades económicas de acceder a este tipo de formato, decisión que se suma a la obligatoriedad de títulos universitarios para los responsables y ejecutores de los proyectos, medida tomada en el último año de gobierno de la Concertación y que, a nuestro parecer, es un gesto discriminatorio que se suma al fortalecimiento del mercado de la educación, a la impuesta necesidad de pagar por educación para, como artista, tener la posibilidad de acceso a los beneficios que el Estado debiera otorgar a todos las chilenas y chilenos que se vinculan con esta actividad.

Exigimos participación de los trabajadores del arte y la cultura en la definición de las políticas culturales, no queremos la mercantilización de nuestra actividad, no queremos convertirnos en un bien de consumo para quienes tienen la posibilidad económica de acceder a él; queremos arte y cultura para todos los chilenos y chilenas, queremos ser parte de la construcción de un chile justo y democrático.

- Contra el nuevo formato, por su inoperancia y características discriminatorias.

- Contra los malos tratos a los funcionarios del consejo.

- Contra la mercantilización de la actividad artística.

- Por la participación de los trabajadores del arte y la cultura en las nuevas políticas culturales.

- Por una actividad artística para la construcción de un Chile Justo.

- Por una Nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.

TODOSTRABAJANDO2009.BLOGSPOT.COM "




sábado 12 de noviembre de 2011

ENCUENTRO DEMOCRÁTICO POPULAR POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE NUEVA CONSTITUCIÓN

Tod@strabajando participó en el Encuentro Democrático Popular por una Asamblea Constituyente Nueva Constitución organizado por el P.C.A.P, en el cual se organizaron mesas de trabajo divididas por áreas de acción. Aquí publicamos las conclusiones extraídas de la discusión y análisis de los participantes inscritos en la mesa Arte y Cultura.

Estamos aquí porque como artistas, como trabajadores del arte y la cultura, como ciudadanos deseamos vivir en un país justo y verdaderamente democrático. Sabemos que esto no será posible si nuestro país se rige por la Constitución fascista impuesta por la dictadura y ratificada por la Concertación. Una Constitución que ha permitido el desarrollo de un experimento neoliberal al servicio de los grandes imperios económicos globales y los grupos de poder nacional; una Constitución que ha legalizado durante décadas la explotación de nuestros trabajadores y trabajadoras, el lucro en la salud, la educación y la previsión social y que ha permitido la explotación desmedida de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras, dejando a su propia suerte el futuro de millones de chilenos y chilenas; una Constitución que no reconoce la plurinacionalidad de nuestro territorio, que sesga la participación política de las minorías progresistas y revolucionarias, y que entrega a manos privadas los destinos de nuestra nación.

Queremos un cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente, entendiendo que es éste un espacio que deberá enfrentar a todos los sectores de nuestra sociedad, un espacio de participación ciudadana con el objetivo de “refundar” la nación con énfasis en la justicia social.

Entendemos que será un proceso escalonado que parte por difundir la necesidad de un cambio de Constitución para modificar profundamente las relaciones sociales, políticas y económicas en las cuales nos desarrollamos.

Debemos impulsar la idea de que es la misma ciudadanía la que debe hacerse cargo de redactar una nueva Constitución, en ningún caso permitir que una nueva Carta Fundamental surja desde el parlamento, pues cualquier modificación que ellos propongan irá en función de perfeccionar, de adecuar a los actuales tiempos el modelo original redactado por la dictadura militar.

Las alianzas en este camino serán necesarias, debemos convocar a todos los sectores, dialogar, enfrentarse, y tener la claridad y la fuerza para influir, para conducir este proceso en beneficio de las trabajadoras y trabajadores de Chile, debemos necesariamente incidir en los contenidos de una Nueva Constitución.

Sin duda las movilizaciones estudiantiles han politizado la vida de nuestro país y debemos aprovechar esta situación para levantar las demandas del pueblo, las cuales sólo serán resueltas, en una primera instancia, como forma de abrir la posibilidad de un proceso revolucionario, por un cambio de Constitución.

“Nos han dominado más por la ignorancia que por la fuerza”…

Debemos politizar, despercudir a nuestros conciudadanos utilizando todos los medios de difusión que hoy existen y que presentan un enorme número de posibilidades visuales, audiovisuales, etc., debemos aprovechar éste momento histórico para instalarse en la fisura que abren las actuales contradicciones en nuestro país, instalarse con fuerza, claridad y espíritu revolucionario.

domingo 23 de octubre de 2011

Conclusiones Tercer Encuentro de Artistas por una Asamblea Constituyente

Hoy nos encontramos en medio de una movilización social que a nadie ha dejado indiferente. Las nuevas generaciones, los estudiantes secundarios y universitarios, han encabezado la manifestación de un descontento que no sólo pasa por la situación de la educación en Chile, sino por la instauración violenta y radical de un modelo económico injusto a partir de prácticas antidemocráticas y alejadas de las demandas populares.

Entendemos que todas estas demandas se ven frenadas por una razón fundamental, una Constitución redactada por la dictadura militar para permitir el desarrollo de un experimento neoliberal al servicio de los grandes imperios económicos globales y los grupos de poder nacional; una Constitución que ha legalizado durante décadas la explotación de nuestros trabajadores y trabajadoras, el lucro en la salud, la educación y la previsión social y que ha permitido la explotación desmedida de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras, dejando a su propia suerte el futuro de millones de chilenos y chilenas; una Constitución que no reconoce la plurinacionalidad de nuestro territorio, que sesga la participación política de las minorías progresistas y revolucionarias, y que entrega a manos privadas los destinos de nuestra nación.

No podremos avanzar en el camino de la justicia sin un cambio de Constitución, y es por ésta razón que decidimos reunirnos nuevamente, continuando con el propósito de sumar conciencias y acciones concretas, en un “Tercer Encuentro de Artistas por una Asamblea Constituyente, Nueva Constitución para Chile”, con quienes desean un cambio profundo de nuestra sociedad, los que aspiramos a una nueva Carta Fundamental que nazca desde la participación ciudadana, una nueva Constitución que represente los intereses de la gran mayoría de nuestros conciudadanos, una Constitución que surja desde una Asamblea Constituyente democrática y Popular.

El día viernes 23 de septiembre abrimos el encuentro con la presentación de “Público N¨ 4”, del colectivo Pandemia, obra que reflexiona sobre la problemática de la educación pública en Chile. Más tarde se llevó a cabo la mesa de exposición y diálogo “Artistas, Estudiantes e Institución Cultural”, con la participación de de Bernardino Vásquez (Representante del SICUCH), Carolina Negrete (Representante de ANFUCULTURA) y Cristián Inostroza (Presidente de la Asamblea de Estudiantes de Arte).

En ésta mesa pudimos dar cuenta de la importancia y los logros objetivos que se pueden alcanzar a partir de la organización y la participación activa en la lucha por la defensa de los derechos de los estudiantes y trabajadores del arte y la cultura. Experiencias como la toma de las dependencias del Consejo de Cultura por parte de los cantantes urbanos o la organización de los estudiantes de arte para ser parte activa, con acciones de arte, de la movilización estudiantil, dan prueba de que los artistas estamos presentes en la vida política de nuestro país, aportando en la construcción de un imaginario nuevo para una vida nueva.

Es importante destacar las conclusiones extraídas de la exposición de Carolina Negrete, trabajadora sindicalizada del Consejo de Cultura: atención a la radical implementación de lógicas mercantiles para el desarrollo del arte y la cultura por parte del gobierno de la Alianza por Chile, las que acentúan las políticas implantadas por los gobiernos de la Concertación, aumentando, por ejemplo, a través de las modalidades de concursos para fondos estatales, la brecha para el acceso a los recursos de financiamiento para la actividad artística y cultural o generando las condiciones para convertir el aporte estatal para nuestras actividades en una forma más de subsidio a la “empresa privada”.

El día sábado asistimos a la presentación de “Ipunklito” de Cristián Aravena, dirigida por Patricia Artés. Este texto fue escrito durante las llamadas movilizaciones Pingüinas en el marco del evento “Dramaturgia en Emergencia”. Esta obra pone en tensión las relaciones entre los dirigentes de los movimientos estudiantiles, en general estudiantes privilegiados de los “colegios emblemáticos” y las “bases estudiantiles” integradas por estudiantes cuyas posibilidades relacionales y materiales distan mucho de la realidad de quienes representan sus intereses. La conclusión de esta puesta en escena es clara, no será posible un cambio en nuestra sociedad sin la participación activa de todos los sectores, sin participación popular, ciudadana; un cambio profundo en la educación sólo es posible por medio una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.

Durante la mesa “Asamblea Constituyente, Nueva Constitución”, integrada por Carlos Pérez (Profesor de Estado) y Eduardo Artés (Primer Secretario del Partido Comunista Chileno Acción Proletaria P.C.A.P) se analizaron las posibilidades concretas de dar un paso tan trascendental para la historia presente de nuestro país a partir del actual conflicto entre los estudiantes y la clase política, partiendo de la premisa de que un cambio real en el modelo educacional no es posible sin un cambio en nuestra Constitución, y atendiendo a que éste conflicto se presenta como materialización de un descontento ciudadano que abarca espacios, además de la educación, como la salud, la vivienda y la previsión social.

También se hizo referencia a la inevitable imposición “a la fuerza” de las demandas ciudadanas camino a una modificación profunda de la sociedad. Las clases dominantes no entregará jamás “a la buena” el poder que detentan, es necesario estar preparados para una confrontación directa con los poderes del Estado en pos de los cambios que todos esperamos. La imposición de una Asamblea Constituyente deberá pasar necesariamente por un período de largas e intensas movilizaciones y por los intentos desesperados del gobierno de turno para que ella no se lleve a cabo.

Podemos concluir a partir de las expresiones de los participantes en ésta mesa que la instauración ciudadana de un camino hacia un Chile justo y verdaderamente democrático pasa necesariamente por comprender la similitud de la idea país que visualizan la Alianza por Chile, la Concertación y sus aliados del P.C. Los partidos políticos que participan activamente de la estructura parlamentaria coinciden en la perpetuación, radical o con pequeñas reformas, del modelo capitalista en su etapa neoliberal. No debemos permitir que los bloques tradicionales de la política burguesa y pequeño burguesa sigan conduciendo nuestros destinos, debemos exigir participación ciudadana, participación popular. Una Asamblea Constituyente no se “pide” al gobierno de turno, se impone. No queremos una nueva Constitución que surja de entre las cuatro paredes del Congreso, nosotros, los pueblos de Chile, queremos y podemos decidir cómo queremos vivir, decidir nuestro propio destino.

La jornada terminó con un apagón eléctrico que afectó a gran parte de nuestro país. A pesar de ello Christian Parker, Felipink y los Precisos y Los terroristas del Ritmo compartieron con los asistentes algunos temas de sus repertorios. Iluminados por linternas y teléfonos celulares no dejaron de estar presentes, una vez más, junto a esta iniciativa. Lamentablemente nuestros amigos de “Desde Otro Siglo” no tenían la rockera posibilidad de “desenchufarse”. Agradecemos a nuestros compañeros músicos por su constante participación y compromiso.

El domingo 24 estuvieron presentes en el encuentro los compañeros de Teatro Kapital con la obra “Poder”, creación performática a partir de textos de Foucault dirigida por Ronald Fuentes, y una vez más nuestros queridos amigos de Teatropello de Talca con la obra Barrio San Gabriel, inspirada en la destrucción de que fue objeto la ciudad de Talca en el pasado terremoto, de las historias enterradas y del oportunismo que se esconde tras la reconstrucción.

Durante el desarrollo de la mesa “Teatro y práctica política: métodos, forma y discursividad”, integrada por Mauricio Barrías (Filósofo y dramaturgo), Jesús Urqueta (Director Compañía Versión Oficial) y Patricia Artés (Directora Teatro Público) los invitados desarrollaron sus ideas acerca del vínculo entre la creación teatral y la actividad política y sus reflexiones en torno a sus propuestas escénicas y el llamado Teatro Político.

Ciertas contradicciones se revelaron a partir de las exposiciones y no quisiéramos dejar de mencionar la puesta en cuestión del trabajo de Compañías de teatro que hacen esfuerzos por acercar sus producciones a los sectores sociales que no tienen acceso económico a la actividad teatral apelando a un supuesto paternalismo versus la necesidad de instalar discursos “revolucionarios” entre sectores acomodados de nuestra sociedad, apelando a la conciencia de quienes detentan o están favorecidos con el acceso al poder. Estamos convencidos que, como lo expresó nuestra compañera Patricia Artés, la burguesía nacional no es el sujeto social llamado a instalar los cambios políticos y económicos que requiere nuestra sociedad, sino los trabajadores y trabajadoras y pueblos de Chile, los que apuntamos a una sociedad fundada en el ser humano, contraria a la visión de sociedad de una clase explotadora y su capacidad de explotación.

Hemos concluido, entre otras cosas, que es el momento de pasar de la reflexión a la acción, inspirados en el ejemplo de nuestros compañeros y compañeras de la educación secundaria y superior, estamos prontos a iniciar iniciativas de movilización desde los trabajadores del arte y la cultura, iniciativas que se sumen a las expresiones de descontento social generalizado que por éstos días atraviesa nuestro país. Invitamos a todos a generar distintas iniciativas de reflexión y acción para sumarse a la difusión de la importancia de un cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente.

Quisiéramos agradecer a todos quienes hicieron posible el desarrollo de éste tercer encuentro: a la Escuela de Teatro de la Universidad ARCIS por facilitar sus dependencias, a Moni, Trinidad y Daniela por sus culinarias cooperaciones y a nuestros compañeros participantes de las mesas, músicos y compañías de teatro por su presencia y compromiso.

Estamos satisfechos de haber reunido, a través de éste tercer encuentro, a un gran número de artistas conscientes de la responsabilidad que implica nuestro quehacer en la construcción de una sociedad justa, revolucionaria y democrática; estamos todos trabajando.

miércoles 24 de agosto de 2011

ES LA PRIMAVERA DE CHILE

“Se puede engañar a parte del pueblo durante todo el tiempo, se puede engañar a todo el pueblo durante parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo durante todo el tiempo” Abraham Lincoln
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Ahora, en pleno invierno, ahora tras el largo invierno de la Patria, surgen las primeras hojas que anuncian la esperada primavera. Se ve el verde tímido asomar en las marchas que crecen y crecen. Se ve en la indignación de los más jóvenes, que miran con dura desconfianza a los mayores que les heredan una educación en ruinas. Se ve en los vecinos que salen a apoyar con cacerolas la marcha no permitida. Durante más de dos meses los secundarios han tenido tomados más de cien liceos. Durante más de dos meses los universitarios han parado sus escuelas y han salido a la calle una y otra vez. Y la respuesta que han recibido sólo consiste en maquillaje del mismo sistema, en ampliar las maneras para endeudarse con la banca, en ofrecer dinero temporal a las universidades sin tocar en ningún aspecto la forma en que se les obliga a financiarse desde hace treinta años. Los políticos, rechazados por el setenta por ciento en las encuestas, buscan “salidas” para la situación, y para SU situación. El gobierno tienta con ofertas bajo la mesa a los que cree que tiene más cerca. Y las bases del movimiento estudiantil rebasan una y otra vez a los que tímidamente proponen negociar. Dos meses es mucho tiempo en un año académico. Los pesimistas hablan de desgaste y de “perder el año”. Pero los estudiantes siguen rabiosamente, esperando que se abra alguna puerta realmente, esperando no naufragar una vez más en la manipulación, en el engaño de las fórmulas mediáticas que no tocan lo esencial, en el interés de los ambiciosos que sólo buscan llegar en mejor posición a las próximas elecciones. Ahora es el momento de que Chile apoye a sus jóvenes. Ahora es el momento de que vayamos más allá del apoyo pasivo, de la simpatía lejana, de los buenos deseos. Es el momento de salir a la calle. Cada uno en la medida de sus posibilidades. Cada uno con el gesto mínimo o grande que tenga a su alcance. Se pueden tocar las cacerolas al calor de las barricadas, otros tratarán de juntarse pacíficamente en las esquinas, habrá quien salga sólo a la puerta de su casa o quiera tocarlas desde la ventana de su departamento. Todos deben ser bienvenidos. Debemos reconocernos todos, unos a otros, en un propósito común. Las grandes mayorías siempre quieren la paz. Pero incluso la paz tiene un límite. Hay que decirle no a la violencia a la que nos obligan bajo el nombre mentiroso de “paz”. La violencia es viajar amontonados en los buses sólo porque los contratos se hicieron para favorecer a los empresarios. La violencia es esperar en los consultorios porque todo lo que se invierte en salud pública no es sino para favorecer a los que comercian con la salud. La violencia es endeudarse para poder estudiar con créditos que el Estado avala sólo para favorecer a los dueños de los bancos. La violencia es que los ricos puedan evadir cómodamente los impuestos para que luego nos digan que “los recursos del Estado son escasos”. La violencia que es tolerar que las riquezas de todos los chilenos hayan vuelto a manos del capital extranjero. Tenemos derecho a oponernos a toda esa violencia. ¡Álzate Chile! No estamos condenados a seguir teniendo estos “representantes” que no nos representan. No estamos condenados a tolerar la usura financiera de las casas comerciales. No estamos condenados a una Constitución que facilita con toda clase de resguardos el interés de los más ricos y está llena de vaguedades no exigibles cuando se trata del interés de las grandes mayorías. ¡Álzate Chile! La única salida real para nuestros estudiantes es que se asegure constitucionalmente que el Estado es responsable de entregar educación gratuita a todos los sectores, en todos los niveles. La única salida para la miseria en los hospitales es que se asegure constitucionalmente que ni un peso del Estado vaya a parar a los que lucran con la salud. La única salida es que se asegure constitucionalmente que las riquezas de nuestro subsuelo son inalienables, que no pueden ser entregadas al lucro privado, que deben ser explotadas en beneficio de todos los chilenos. ¡Álzate Chile! No dejes que la policía abuse de tus hijos. No dejes que los políticos se arreglen entre ellos. No dejes que la salud, la educación, la cultura, sean trofeos de mercado. No dejes que la letra chica y el interés compuesto de las tarjetas de crédito te amarren a la vergüenza. Queremos paz. Pero ya es hora de cansarse de estimar más la tranquilidad que la dignidad. Es hora de cansarse de aceptar las mentiras que todos sabemos que son mentiras, las sonrisas para la cámara que todos sabemos que son sólo para la cámara, la letra chica donde borran todo lo que nos prometieron con grandes palabras. Es hora de explicitar en voz alta que no les creemos. No pueden engañar a todo el pueblo todo el tiempo. No pueden violentar a todo el pueblo todo el tiempo. Queremos paz. Pero es hora de decir basta. Y no debe haber paz mientras no muestren que están dispuestos a hacer algo real, algo que devuelva efectivamente a los ciudadanos sus derechos escamoteados y empobrecidos por los que han gobernado sólo para favorecer a los grandes empresarios. En pleno invierno empieza a asomar la primavera de Chile. Todos, cada uno en la medida que pueda, con los más mínimos y los más grandes gestos acumulados. Sumar, empujar, sumar, empujar. Que nadie quede sin poner su grano de arena, y que nadie quede sin ser reconocido por ello. Vecina, vecino, busque la manera. Estudiante, profesor, padres, convoquemos de la forma más amplia posible. ¡Álzate Chile! ¡Somos capaces de hacer real la primavera! Carlos Pérez Profesor de Física Agosto de 2011.-

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sábado 20 de agosto de 2011

TERROR A UN PLEBISCITO

Con su sinceridad habitual, el senador Carlos Larraín ha confesado abiertamente: “le tengo terror a un plebiscito”. Por supuesto, la derecha siempre le ha tenido terror a los pronunciamientos soberanos, libres e informados, del pueblo. A lo largo de nuestra historia sólo ha recurrido al plebiscito en condiciones de superioridad absoluta. Bajo una dictadura, con propaganda masiva sólo para la alternativa del gobierno, con papeletas en que sólo se puede decir sí o no, con padrones electorales sospechosos, o sin ellos. El movimiento estudiantil ha levantado una demanda que toca lo más esencial del modelo político, económico y social instaurado por la derecha neoliberal y resguardado eficientemente por la Concertación durante veinte años: atentar contra el lucro es atentar contra el corazón del sistema. La demanda debe permanecer en ese grado de radicalidad: no al lucro en educación. Y esto significa, muy en concreto, que se termine la lógica de autofinanciamiento de las universidades, que se termine con el financiamiento universitario a través del endeudamiento de las familias con la banca, que el Estado se haga responsable del financiamiento directo y estable de al menos el 50% del presupuesto de las universidades estatales, y tradicionales no privadas; que el Estado financie de manera directa el 100% del presupuesto de la educación estatal preescolar, básica y media. No a la lógica del lucro en educación no significa prohibir el lucro para los que puedan pagarlo. Pero significa que el Estado no debe dar ni un peso a las empresas educacionales privadas. Ni directamente, ni indirectamente, a través de exenciones tributarias o sistemas de subvenciones. Significa que se deben congelar las subvenciones a la educación privada, y luego disminuirlas progresivamente, para volcar todos esos recursos a la educación estatal. No a la lógica del lucro no significa afectar la libertad de enseñanza. Que todo el que quiera instalar instituciones educacionales por su cuenta, y desde su bolsillo lo haga. Significa, en cambio, que el Estado se haga cargo de la demanda educacional, y garantice la educación para todos los chilenos que la requieran de manera libre y gratuita. Significa que el Estado cree las escuelas y liceos que puedan satisfacer esa demanda. Que cree un sistema de educación técnico profesional masivo y gratuito. Que cree sistemas de educación y perfeccionamiento para trabajadores. Con toda razón, si es esto lo que se somete a plebiscito, los que en su día se opusieron a la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, hoy día están aterrorizados. Y son capaces de hacer muchas cosas para impedirlo. Porque si el conjunto de la ciudadanía se pronuncia a favor de estas demandas, no habría razón ya para mantener el mismo sistema en la salud, ni para los subsidios millonarios a los empresarios del transporte, ni para el sistema que permite a las grandes empresas pagar menos impuestos que las personas comunes. Porque si los ciudadanos se pronuncian a favor de estas demandas no habría razón ya para mantener nuestras riquezas básicas en manos del capital extranjero. Están dispuestos a hacer muchas cosas, y ya las están haciendo. Infiltrar las marchas con policías encapuchados, hacer uso del monopolio que detentan sobre los medios de comunicación para decir diez sobre el gran apoyo que tiene el movimiento y luego noventa sobre la “violencia a la que conduce”. Diez para decir que algo es justo, noventa para azuzar el temor, y la división. Pero es obvio que la manipulación y la violencia policial son herramientas políticas muy débiles. Y eso es lo que han mostrado las movilizaciones, que crecen y suman cada día a nuevos adherentes activos. Las herramientas políticas más eficientes son los propios políticos, que se supone nos representan. Eso es lo que han mostrado los veinte años anteriores, administrados por la Concertación. 1 Es por eso que el gobierno, y los mismos parlamentarios y, ¡cómo no! la inefable Iglesia Católica, insisten en llevar la discusión al Parlamento. A un Parlamento elegido por votación binominal, con la derecha largamente sobre representada, con más la mitad de la Concertación esperando repetir la misma gracia que hizo al distorsionar la salida al movimiento estudiantil de 2006. ¿Qué discutir en un Parlamento que no representa a los ciudadanos? ¿Cómo emplazar a ese Parlamento a cumplir un rol real, que vaya más allá de legitimar y respaldar una y otra vez al modelo económico instalado? ¿Cómo ir al Parlamento sin que ese diálogo se convierta sólo en un show mediático con vistas a las próximas elecciones? Lo único que puede hacer el Parlamento para dar salida a este conflicto es aprobar reformas constitucionales que apunten a la demanda central: que el Estado garantice educación gratis y de calidad en todos los niveles, para todos los chilenos que lo requieran. ¿Es eso lo que el Parlamento quiere hacer? Si el Parlamento no quiere, o no puede, hacer estas reformas, porque las mayorías construidas de manera mañosa se lo impiden, porque no quiere cargar con decisiones que enojen a quienes financian las campañas de cada parlamentario, lo que debe hacer el aprobar reformas constitucionales que permitan que los ciudadanos sean consultados por la vía plebiscitaria, de tal manera que sus pronunciamientos sean vinculantes para el poder político. Justamente ahora, muchos actores políticos están planteando la posibilidad de un plebiscito. Considerando los modos de hacer política en este país, casi estoy de acuerdo con la sensación de Carlos Larraín. La verdad es que nosotros también deberíamos estar preocupados por tal posibilidad. ¿Un plebiscito para decir sí o no a un enunciado genérico? ¿Un plebiscito para aprobar derechos sin establecer la manera de hacerlos exigibles? ¿Un plebiscito para llamar a la unidad nacional sin tocar en absoluto las bases del sistema que todas estas demandas están impugnando? El movimiento social debe establecer claras condiciones sobre el modo y el tema en un eventual acuerdo en torno a un plebiscito. En primer lugar, se debe establecer una prioridad en torno a los temas que deberían ser sometidos a consulta en el plazo inmediato, aunque a mediano plazo todos estos temas deban ser resueltos por esa vía. La prioridad no es difícil de establecer. Un plebiscito que apruebe el llamado a la elección de una Asamblea Constituyente, elegida de manera proporcional, que sea deliberante, que redacte ella misma proyectos de nueva Constitución Política, y que someta las alternativas a la aprobación ciudadana. Si los Honorables y Excelentísimos no están dispuestos a someter la Constitución de Pinochet a tal peligro, entonces el plebiscito debe ser una consulta directa sobre las demandas que están planteadas por el movimiento estudiantil. Como he indicado antes, esta posibilidad requiere de una reforma constitucional, que debería aprobarse ahora mismo, para establecer la existencia de tal mecanismo, y para que sus resultados sean vinculantes para todos los niveles de la autoridad política. Nuevamente, teniendo presente el mundo de trucos y manipulaciones que son características del mundo político establecido en este país, es necesario ser específicos en torno a las alternativas que no apuntan directamente sobre las demandas planteadas. Tanto en el contenido, como en el modo de una consulta pueden ser manipulados, o redirigidos a temas que logren mantener los fundamentos del sistema. La primera cuestión, y no es casual que sea esta alternativa justamente la que más se escucha, es que no debería aceptarse que el plebiscito gire en torno al sistema binominal. Esto aplaza las demandas, y las entrega, nuevamente, a las decisiones de representantes que no necesariamente representan a sus representados. A estas alturas la demanda contra el sistema binominal sólo favorece a la misma clase política, y lo que se busca con ella es eliminar el obstáculo que representa para los muchos ambiciosos que hacen fila para las candidaturas posibles, y que no saben cómo sacarse de encima a los que ya están apernados desde hace veinte años. Un sistema electoral proporcional, que represente efectivamente a todos los sectores ciudadanos, que evite la vergüenza de las reelecciones eternas, la impresentable vergüenza de que los partidos políticos designen a los reemplazantes en caso de vacancia, a espaldas del electorado, que evite la vergüenza de que las campañas de los políticos sean financiadas con dinero de todos los chilenos, sólo será posible cuando haya una nueva Constitución, aprobada de manera democrática, que termine con la dictadura de los que administran el modelo que heredaron de la dictadura. Una segunda cuestión es que, con la única excepción de un llamado a Asamblea Constituyente, la demanda por eventuales consultas plebiscitarias debería ser en torno a objetivos económico sociales, no en torno a objetivos políticos. Como he señalado: los objetivos de tipo político sólo se conseguirán con una Constitución nueva. Si no es bajo esa condición, sólo servirán para reafirmar a la misma clase política en que actualmente no podemos confiar. Los objetivos son muy fáciles de enumerar. Plebiscito para preguntarles a todos los ciudadanos sobre la nacionalización de las riquezas básicas, sobre la aplicación o no del sistema de mercado para regular la salud, el transporte, los servicios básicos. Es a ese tipo de consultas a las que Carlos Larraín “le tiene terror”. Esas son las consultas que apuntan al corazón del modelo. Una última cuestión, en ningún caso menor, es acerca del modo bajo el cual las eventuales consultas plebiscitarias pueden resultar aceptables. Una reforma constitucional debe establecer al plebiscito como mecanismo vinculante para todos los niveles de autoridad política del país. Ningún poder puede estar por sobre el pronunciamiento directo y soberano del conjunto de la nación. Plebiscitos que puedan ser convocados por el 5% del padrón electoral. Que puedan ser convocados independientemente a nivel nacional, regional y comunal. Que tengan alternativas de contenido, no simplemente una frase en torno a la cual decir sí o no. Que puedan consultar varios temas a la vez. Que se hagan regularmente, junto con las elecciones de autoridades políticas. Un plebiscito no es la única salida para las demandas del movimiento estudiantil. La primera salida es que las demandas sean aceptadas y efectivamente cumplidas. Pero si lo que se acuerda es un plebiscito, que se haga sobre lo que es sustantivo, y que de garantías de que no seremos burlados una vez más, como ha ocurrido ya durante los últimos veinte años. Educación estatal gratis y de calidad ahora, con o sin plebiscito. Esa es la demanda sustantiva. Es con esa demanda que logramos tocar la esencia del sistema. Si es a través de un acuerdo con el gobierno, estará muy bien. Si es a través de un acuerdo con el Parlamento estará mejor. Si logramos que el acuerdo resulte vinculante porque se ha consultado al conjunto de los ciudadanos, muchísimo mejor. Es esta la demanda que nos pone en el camino de la recuperación de la dignidad para Chile. Carlos Pérez Profesor de Física Agosto de 2011.-

LOS RECURSOS SON ESCASOS !!!! (?)

Lo que se pide es que el estado se haga responsable de ofrecer educación gratuita para todos los que la necesiten, en todos los niveles educacionales. El gran argumento en contra, no sólo del gobierno, sino incluso de los partidos de la Concertación es esta gran falacia: los recursos son escasos. Nos dicen que Chile es un país pobre, nos dicen que el Estado no puede hacerse cargo de todo. Pero las empresas trasnacionales se llevan miles y miles de millones de dólares cada año, pero las grandes empresas pagan menos de la mitad de los impuestos que pagan en cualquier otro país capitalista, pero el Estado guarda dólares en el extranjero para prevenir los déficit que surjan cuando los bancos tengan dificultades, pero el estado avala las deudas privadas y compra sin problemas la cartera riesgosa de los bancos. Nos dicen que hay que focalizar el gasto estatal en los sectores de menos recursos, pero el Estado no tiene problemas para avalar las deudas de todos los que quieran endeudarse en la banca privada. Nos dicen que el gasto social en Chile ha crecido y tiene un volumen aceptable, pero lo que llaman gasto social no son sino las subvenciones a través de las cuales el estado entrega los recursos de todos los chilenos a los empresarios privados, que lucran con la educación, con la salud, con la previsión, con el transporte público. Nos dicen que en los últimos veinte años se ha logrado suavizar el modelo económico privatizador, pero la desnacionalización del cobre ocurrió fundamentalmente en estos últimos veinte años, el sistema de subvenciones a colegios privados y al transporte en manos de empresarios privados creció enormemente en estos veinte años, y es en estos años en que se han llegado a licitar los tratamientos en los hospitales públicos, y se le ha regalado un sistema de transporte completo a empresarios que no cumplen con los contratos que se hicieron expresamente para favorecerlos. Nos dicen que se ha logrado poner resguardos sobre los fondos previsionales, pero se ha permitido que más de la tercera parte de esos fondos sea retirado por los dueños de las AFP bajo el concepto tramposo de comisiones. Nos dicen que la cobertura de la educación superior ha aumentado, pero todos sabemos que esto se ha logrado al precio del endeudamiento masivo de las familias en la banca privada. No se puede engañar a todo el pueblo durante todo el tiempo. No se puede seguir permitiendo que las políticas públicas estén atravesadas de hipocresía y doble estándar. Todo es cuidado y garantías, resguardos y amabilidades para los grandes empresarios, todos lo que se propone son sacrificios, llamados a la unidad y a la cordura, y paquetes de endeudamiento para las grandes mayorías. Y, sobre todo, porque hay que cuidar los bienes públicos, porque los recursos son escasos. Lo que queremos es muy simple: que las riquezas de Chile sean para todos los chilenos. Lo que queremos es que los recursos de todos se gasten en las necesidades de todos. Lo que queremos es que los enormes recursos que de hecho existen, que todos producimos, se usen en las grandes necesidades estratégicas que pueden hacer progresar a todo el país, no sólo al capital trasnacional y a los grandes empresarios nacionales. Pero este gran objetivo debe ser especificado. Lo que queremos puede ser formulado en un programa preciso, en medidas muy concretas, algunas de las cuales se pueden aprobar por simple decreto y aplicar de inmediato, otras que requieren leyes que pueden ser aprobadas sin dificultad, con la agilidad con que los señores Parlamentarios designan a sus reemplazantes a espaldas del electorado o acuerdan reajustar sus asignaciones por sobre el aumento del costo de la vida. Y otras que requieren importantes cambios constitucionales sobre los cuales lo único democrático es consultar al conjunto del país por la vía de un pronunciamiento directo, que se salte a los representantes que hoy no representan a sus supuestos representados. Si buscan recursos lo primero que hay que hacer es revisar radicalmente las exenciones tributarias que permiten que los grandes empresarios paguen proporcionalmente menos impuestos que los ciudadanos comunes. Si buscan recursos lo que hay que hacer es disminuir progresivamente las subvenciones que benefician a empresarios privados y volcarlas en la misma proporción a sistemas públicos, administrados bajo la responsabilidad del Estado, de educación, de salud y de transportes. Si buscan recursos lo que hay que hacer es subir los impuestos a los grandes empresarios y a las empresas trasnacionales hasta los niveles que son característicos de los países capitalistas desarrollados. Si buscan recursos lo que hay que hacer es renacionalizar el cobre, y nacionalizar los grandes recursos mineros que tendrán impacto en el mundo del futuro, como el litio. Como todos los países de América Latina, Chile es un país lleno de enormes riquezas. No somos pobres porque no tengamos riquezas. Somos pobres porque las clases dominantes de este país, y sus representantes en el mundo político, han entregado sistemáticamente esas riquezas al capital trasnacional, y al lucro de los grandes empresarios nacionales. Tenemos recursos, somos nosotros, los mismos chilenos, los que producimos esos recursos, y tenemos derecho a reclamar el beneficio que estos bienes que hemos creado podrían darnos. Un programa económico mínimo, que favorezca a las grandes mayorías nacionales, no es difícil de formular. No es materia de expertos, ni de teorías demasiado profundas. Su principio es muy simple, y es simple de especificar: Chile es de todos los chilenos. Un programa económico mínimo debe impedir que los dueños de las Administradoras de Fondos de Pensiones se echen al bolsillo más de un tercio de las cotizaciones, debe impedir que entreguen los fondos previsionales a la especulación financiera en el mercado internacional. Un programa económico mínimo debe suprimir el interés compuesto en las deudas de consumo, y bajar radicalmente el costo del crédito a las personas y a los pequeños y medianos empresarios. Un programa económico mínimo debe quitar todo respaldo del Estado a la deuda que los privados contraigan con la banca internacional (cuando hagan malos negocios, que pierdan), y decretar altísimos impuestos a la especulación financiera (que Chile no sea una plaza para el capital especulativo internacional). Un programa económico mínimo debe asignar un papel protagónico al Banco del Estado en el fomento a los pequeños y medianos empresarios, e impedir las fórmulas tramposas a través de las cuales las grandes empresas dividen su rol tributario para evadir impuestos y recibir beneficios. Un programa económico mínimo debe estar orientado a aumentar la demanda interna y a favorecer los sectores prioritarios del consumo social como la vivienda, el transporte público, los recursos alimentarios, los servicios esenciales. No es difícil, no hay ninguna oscuridad teórica o científica en esto, lo que queremos se puede formular de manera directa, y exigir de manera directa. Ahora es la hora de la primavera de Chile, no aceptemos que nos digan que “los recursos son escasos”. Carlos Pérez Profesor de Física Agosto de 2011.-