2013


DESDE EL ARTE Y LA CULTURA

TOD@S TRABAJANDO POR UNA


ASAMBLEA CONSTITUYENTE

NUEVA CONSTITUCIÓN

domingo, 20 de octubre de 2013

MUERTES INVISIBLES, MEMORIAL PRESENTE

Muertes Invisibles:
                              Memorial para el Presente.

Texto Inaugural

A 40 años del golpe militar fascista, sin duda, no podemos olvidar ni perdonar los asesinatos, secuestros, torturas y desapariciones que se vivieron en  nuestro país  entre 1973 y 1990.
Pero no es sólo esta la herencia que nos dejó Pinochet y la derecha tradicional. El destino de Chile fue trazado a través de una Constitución antidemocrática, aprobada a través de un fraudulento plebiscito organizado por la dictadura militar en 1980 y reafirmada por la Concertación, condenando a nuestros pueblos a padecer toda la violencia de un modelo económico inhumano. Las relaciones laborales, la educación, la previsión, la salud y todos bienes y derechos comunes fueron arrojados a los avatares del mercado, a los caprichos de la dictadura del capital.  Una vez más nuestras elites nacionales y sus fuerzas armadas regalaron a los grandes empresarios nacionales y trasnacionales nuestros recursos naturales, nuestros servicios públicos, nuestra banca, en fin, un país entregado al lucro inescrupuloso de unos pocos  a costa del despojo y abandono de los más: de los trabajadores, los  pueblos originarios, los campesinos, los jóvenes, los enfermos, los ancianos.

Frente a tanta injusticia y descaro, inevitablemente surge la revuelta

El país entero ha sido testigo de cómo los pueblos se organizan y se agigantan en la defensa de sus derechos: el pueblo mapuche, los estudiantes secundarios y universitarios, los habitantes de Aysén y Freirina, los pescadores frente a la Ley de Pesca son ejemplos, entre muchos otros, del creciente descontento y organización popular en contra de un modelo económico y político impuesto a sangre y fuego. La lucha crece en los centros de alumnos, los sindicatos, las poblaciones, en los pueblos y regiones.

Y esa lucha tiene también sus muertos

La lógica de la violencia en las políticas de Estado en defensa de los intereses empresariales nacionales y trasnacionales continúa. Aylwin, Frei, Lagos, Bachelette y  Piñera han defendido la democracia neoliberal mediante una fuerte represión y persecución policial a todos los que se levantan resistentes a un sistema que imposibilita la vida. Allanamientos, abusos, detenciones y asesinatos defienden el proyecto neoliberal impuesto por el dictador

He aquí un pequeño homenaje, a los caídos y caídas entre 1990 y 2013.
                             
                             Por ellos y ellas: ni perdón ni olvido.

Un Estado que se dice democrático, un gobierno que se dice democrático no puede estar torturando Bachelette está torturando igual que en dictadura
Matías Catrileo.


Muertes Invisibles: Memorial Presente

Muertes Invisibles, Memorial Presente

Durante las conmemoraciones de los 40 años del golpe militar TODOS TRABAJANDO se hizo presente con el memorial Muertes invisibles, memorial presente, dedicado a los asesinados por razones políticas durante los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría. Durante los días previos al 11 de Septiembre y ese mismo día, estuvimos en distintos puntos de la ciudad y fueron muchas las personas que se animaron a participar. Continuaremos presentando este memorial durante lo que queda del año y esperamos cooperar así para que en Chile de verdad no haya ni perdón ni olvido.



 La violencia instalada como lógica de contención social impuesta por la Dictadura opera hasta el día de hoy, la violencia de Estado no es un asunto del pasado y quienes se declaran (con o sin razón) a viva voz como víctimas de la opresión impuesta desde 1973, se han convertido también en cómplices y verdugos durante los últimos 25 años en la defensa de los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y trasnacionales. 

A cuarenta años del golpe

Este año se conmemoran los cuarenta años del Golpe militar de 1973, uno de los sucesos más sangrientos de nuestra historia presente y momento clave para el desarrollo del capitalismo en Chile. El golpe fascista no sólo terminó con el gobierno de Salvador allende y la Unidad Popular, también puso fin, a sangre y fuego, al movimiento popular iniciado a comienzos del siglo XX y que llevaría al gobierno, tras décadas de lucha, muerte y organización, a un presidente de los trabajadores. La dictadura de Pinochet y de la derecha tradicional hizo todos los esfuerzos por acabar de raíz la más mínima señal de organización popular; a través de la tortura, la persecución y el amedrentamiento constante, la introducción de la pasta base y una larga lista de etcéteras, los ideólogos de la dictadura fascista redujeron a cenizas el trabajo de casi un siglo de organización amparados en el aparato legal que les da la Constitución Fascista del 80. 
Sin embargo, y a pesar de los gobiernos y de las políticas atomizadoras de la Concertación, en los últimos años ha comenzado a generarse un fuerte movimiento social como hacía décadas no presenciábamos. Las movilizaciones estudiantiles,  Aysén y Freirina son ejemplos de este fenómeno que logra cada día mas amplitud y simpatía popular. Consignas como nacionalización del cobre, gratuidad en la educación o cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente dan cuenta de un avance en el nivel de conciencia de las masas populares y de la politización de gran parte de la ciudadanía.
Es en medio de este escenario que llega el momento de conmemorar los cuarenta años del golpe. Al observar cómo la Alianza por Chile y la Nueva Mayoría, ex Concertación, llegan a acuerdos para consensuar una misma idea frente a un hecho histórico del que muchos de ellos participaron como evidentes adversarios, no podemos sino constatar  que desde la vuelta a la “democracia” ambos bloques neo liberales se han coludido descaradamente para imponer a cualquier precio un modelo que sólo genera injusticia y violencia, que enriquece a los grandes empresarios nacionales y a los grandes conglomerados económicos trasnacionales.
Todos reconocen lo inapropiado del golpe militar y lamentan sus trágicas consecuencias, todos llaman al perdón, la reconciliación, al concenso y la unión de los chilenos, unos más unos menos reclaman por justicia y castigo.
Pero hay algo más en lo que todos coinciden: en que el golpe de Estado no se hubiera producido si el gobierno de la Unidad Popular hubiese podido contener a los grupos extremos que estaban dispuestos a pasar por encima de la constitucionalidad imperante. Incluso el Partido Comunista, actual aliado de la Nueva Mayoría, ha expresado a través de su presidente, que en ningún instante ellos habían, a diferencia de otros, intentado romper los márgenes de la legalidad, y para que hablar del “socialista” Escalona, quien en un acto de patetismo propio de los títeres y rastreros, pidió perdón al país, a la historia, por haber dejado que la coyuntura política y social para un golpe de Estado tomara forma.
En todos lados desde programas de televisión, miniseries, obras de teatro, discursos políticos y declaraciones públicas se expone la imperiosa necesidad  de evitar cualquier experiencia política y social que pueda compararse con el desorden, contradicciones y enfrentamientos inevitables en un momento histórico como ese, en el cual las fuerzas populares enfrentaban la posibilidad concreta de tomar el poder desde una perspectiva revolucionaria.
Toda esta estrategia comunicacional tiene, a nuestro criterio, directa relación con el resurgimiento de los movimientos sociales y las demandas que se instalan cada vez más en el imaginario de los chilenos, tiene directa relación con el movimiento estudiantil, con las demandas de una nueva constitución y la articulación de un futuro poder constituyente.
Es el esfuerzo desesperado de los bloques neoliberales, sus aliados y sus díscolos por mantener el orden social, por mantener la paz social, por mantener sus privilegios, cuidar los intereses de grandes empresas, recibir enormes “donaciones” para sus campañas presidenciales, aumentar las ganancias de sus propias empresas, en fin, el esfuerzo desesperado por perpetuar el actual orden de cosas, con las desastrosas consecuencias que esto acarrea para millones de chilenas y chilenos.

Es enorme lo que está en juego, es por ello que no se ha trepidado al momento de defender los intereses del capital. Más de ochenta muertos políticos, asesinados en los años de nuestra ansiada democracia. Más de ochenta asesinados. Esa es la cifra terrible que  oscurece los últimos años de la historia de nuestro país.

Entrevista a Juan Abstencio, el candidato de la abstención.

jueves, 20 de junio de 2013

jueves, 13 de junio de 2013

A propósito de las elecciones: votar o no votar.


Estamos a unos cuantos meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias y el panorama político se vuelve muy interesante. Al evidente rechazo ciudadano a la gestión de la Alianza por Chile, encabezada por Sebastián Piñera,  se suma la sensación de una baja de popularidad de la pre candidata Michelle Bachelette producto del descrédito y la desconfianza que genera en la ciudadanía, y el surgimiento de pre candidatos que intentan canalizar las demandas instaladas en el imaginario nacional  por el “movimiento social” que se viene gestando hace ya algunos años. A todo esto debemos agregar que el enorme porcentaje de abstención en las últimas elecciones municipales,  puso en evidencia el colapso en la representatividad de las coaliciones políticas instaladas en el poder bajo el sistema binominal, coaliciones que han trabajado durante todos estos años para mantener a cualquier precio un modelo económico que beneficia a los grandes poderes económicos nacionales y transnacionales, dejando a su suerte a millones de chilenos y chilenas que cada día deben sufrir los embates de una economía neoliberal descarnada.
 Demandas como gratuidad en la educación, nacionalización de los recursos naturales, re nacionalización de los servicios públicos o nacionalización de la Banca, han sido asumidas por un amplio número de ciudadanas y ciudadanos, obligando a instalar estas y otras demandas en la agenda y en la discusión política nacional, incluyendo la urgente necesidad de cambiar la Constitución, redactada por la dictadura de Pinochet y reafirmada por la Concertación bajo el gobierno de Ricardo Lagos, a través de una Asamblea Constituyente democrática y popular.
No podemos dejar de mencionar que así como crece el movimiento social y profundiza sus demandas, crece también la represión policial, los secuestros, abusos sexuales, balas locas, allanamientos, montajes y el incremento de inversión en tecnología represiva dispuesta por el Ministerio del Interior, lo que da cuenta del temor del poder institucional y de su reacción frente a un movimiento que comienza a desestabilizar el orden político y económico imperante y que se instala como un protagonista de este momento de nuestra historia, marcado por la crisis de un sistema de relaciones sociales, económicas y políticas cuyos cimientos comienzan a socavarse.
Es este movimiento y su protagonismo histórico  el que ha generado las condiciones para el surgimiento de pre candidaturas  independientes como, por ejemplo, las de Roxana Miranda o Marcel Claude, quienes se presentan para un amplio número de personas como una posibilidad concreta hacia la cual dirigir sus votos, pues han asumido en sus discursos, justamente, las demandas del movimiento social, incluida la de un cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente.
Paralelamente un grupo de partidos y organizaciones sociales llaman a no participar de las elecciones a través de la abstención o bien a participar anulando o dejando en blanco el voto, como una forma de dar cuenta del mínimo margen de representación ciudadana que las elecciones constituyen bajo el modelo actual, llamando a unificar esfuerzos en pro de desestabilizar, a través de la protesta popular, una institucionalidad que no da espacios de participación y representación real a los pueblos de Chile.
Sin duda se comprende el entusiasmo que han despertado las precandidaturas alternativas a la Alianza por Chile, a la Concertación, sus aliados  y  sus díscolos. Después de estos años resulta evidente, y no sólo a nivel local, que el modelo capitalista neoliberal hace aguas en todas las esferas de la convivencia social, las naciones del mundo reclaman cambios profundos en sus instituciones y para quienes creen aun en nuestro modelo “democrático” y desean un cambio en nuestro sistema de relaciones, una candidatura que asuma esta realidad y proponga una salida concreta a través de reformas profundas es para muchos una posibilidad para entregar el voto.
Sin embargo en Tod@s Trabajando estamos convencidos  de que la alternativa correcta es la desestabilización del sistema electoral y del modelo neoliberal, la suspensión de las relaciones capitalistas,  la desestabilización de todo el aparataje institucional,  la puesta en evidencia de la falta de representatividad no sólo del sistema binominal, sino de la lógica democrática burguesa, para lo cual llamamos, junto a otras organizaciones y partidos políticos a no participar del proceso electoral, a la ABSTENCIÓN, o en su defecto al voto en blanco o la anulación, así como a la puesta en evidencia de nuestra disidencia a través de la movilización y una participación activa en la coyuntura política nacional.
Tod@s Trabajando considera que lo importante en este momento de nuestra historia es dar continuidad al Movimiento Social, sea cual sea la opción, votar o no votar, debemos continuar la lucha, la movilización y la revuelta popular. No consideramos  opciones totalmente opuestas el votar por las candidaturas alternativas a la Alianza por Chile, la Concertación, sus díscolos y sus cómplices electorales y el llamado a abstención, voto nulo o blanco; después de las elecciones, que es  posible serán ganadas por los candidatos de la institucionalidad legitimada por una Constitución impuesta a sangre y fuego, somos tod@s nosotr@s, votantes y no votantes, decididos a la realización de cambios profundos en nuestra sociedad, los que deberemos continuar la batalla. Consideramos que es indispensable que la verdadera izquierda de nuestro país aúne criterios,  postergue divergencias y se vuelque a las calles a manifestar unida nuestro descontento y nuestro deseo de vivir en el Chile que nosotras y nosotros  queremos.
Ni Alianza, ni Concertación, ni traidores, ni díscolos: la verdadera izquierda unida por una Asamblea Constituyente democrática y popular, Nueva Constitución.

Tod@s Trabajando.